Mucha altura pero poca claridad en los mercados

Una importante suba en los mercados el viernes, tras conocerse el reporte de empleo, llevó a los mercados a cerrar en los niveles más altos desde octubre del año pasado. Los principales índices accionarios de Estados Unidos quebraron importantes niveles: el S&P500 superó los 1000 y el Nasdaq los 2000.  Ya no es que “lo peor ha pasado” lo que guía a los mercados, sino que el fin a la peor recesión desde la segunda guerra mundial podría ya haber terminado. Sin embargo, los mercados continúan para muchos sobrecomprados y mientras más suban, más terreno tendrán para caer cuando realicen correcciones.

El dato alentador del empleo que se conoció el viernes no es tan excelente como parece. Por una lado muestra que la economía sigue destruyendo empleos aunque al ritmo más bajo en meses. Si bien, el índice de desempleo cayó, esto puede deberse a que muchas personas han dejado de buscar trabajo. Tras una recesión, la recuperación del empleo es lo que más demora. Los despidos son rápidos, las contrataciones no. A su vez el número no estuvo tan alejado de lo que esperaba el mercado. En este mundo donde todo es gris, otro dato positivo es que Wall Street ya ha pasado revista a la mayoría de los resultados de las empresas y la mayor parte estuvo por encima de lo esperado (aunque con ganancias menores a la de años anteriores). La aseguradora AIG mostró su primera ganancia desde 2007 y los bancos también se mostraron más fuertes. Los fondos del salvataje al sector financiero están comenzando a volver al gobierno junto con un importante rendimiento. Sin embargo, cada buena noticia tiene su correlato negativo y de ahí que todo es gris e impide poner una gran confianza tanto en la recuperación economía como en la recuperación total del sistema financiero. Ambos ya no andan con respirador pero aún no salieron del hospital.

Hay varios bancos regionales (a los que no les llegan los fondos del TARP) que siguen estando en peligro de ser cerrados por los reguladores. Los cierres de bancos en lo que va de este año ya es la más grade desde 1992 y aún faltan cuatro meses para que termine. Los activos tóxicos continúan estando en poder de las grandes instituciones financieras que no quieren desprenderse de los mismos a precios tan bajos. Lo más probable es que esperen hasta la recuperación del sector inmobiliario y venderlos a precios más alto o mantenerlos en cartera. Es decir, en lugar de venderlos, esperar a que su toxicidad disminuya.
 
¿Desacople?
El mercado de divisas se movió el viernes de una manera que sugiere un desacople entre las acciones y el dólar. La fortaleza de Wall Street no estuvo acompañada por una caída generalizada de la moneda americana, sino que por el contrario, se apreció frente a las principales divisas. Hay dos hechos que llaman poderosamente la atención. Uno, es el mencionado desacople. Y por otro, el momento en que se ha producido esto. Tanto frente al Euro, como frente a la Libra, el dólar había perforado niveles clave que sugerían un mayor debilitamiento a futuro. Y tras confirmar los quiebres el dólar se fortaleció y se recuperó. La semana lo encuentra entre las monedas ganadoras y subiendo por primera vez tras varias semanas. Aunque, como nada es blanco o negro últimamente, en esa misma semana donde quebró una racha negativa también marcó nuevos mínimos anuales. Una de las grandes novedades fue el gran rally contra el yen del dólar que pone en duda la fuerte tendencia negativa que trae el par.

Sin embargo, al igual que las noticias, todo es gris y se hace muy difícil fallar sobre si estamos ya ante un divorcio entre las acciones y la debilidad del dólar. No nos olvidemos que varias monedas quebraron niveles importantes frente al dólar, tranquilamente los movimientos actuales podrían ser una corrección. Otra alternativa es que continúe lateralizando por varios meses más.

El oro se había impulsado con fuerza en los primeros días de la pasada semana acompañando la depreciación del dólar. La recuperación de la divisa en los últimos días hizo retroceder fuertemente al metal precioso, que terminó en los mismos niveles que tenía hace siete días, pese a haber marcado durante la misma, precios máximos desde fines de mayo.

El petrólo finalizó la cuarta semana con ganancias pero fue uno de los pocos activos financieros que no pudo quebrar los máximos anuales previos. La zona a superar se encuentra en torno a 73.50 dólares el barril. El viernes sorprendió que el precio del crudo cayera, pese al dato sobre empleo y a la mejora en las expectativas.
 
Con la mira en la Reserva Federal
El precio de los Treasuries cayó con fuerza, generando una suba en las tasas de interés, que aún se mantiene por debajo de los máximos del año. Esto va en línea con la mayor predisposición de los inversores a tomar posiciones más riesgosas. Las compras de los títulos continúan siendo soportadas por los bancos centrales de los países más desarrollados, que pese a lo que dicen los políticos, siguen confiando en ellos. Esta semana la Reserva Federal tiene su encuentro de política monetaria. Si bien no se esperan modificaciones en torno a la tasa de interés hay que ver como trata el comité a los recientes datos. Una mirada más optimista es una cosa, ya hablar de futuras medidas que reflejen un claro cambio en las expectativas es otra cosa. Sin embargo, no todo es claro. La decisión del Banco de Inglaterra de incrementar el programa de compras de títulos sorprendió a muchos. Es un indicio que para las autoridades puede ser necesario aumentar el ritmo de la impresión de dinero, debido a que la situación económica continúa débil o a una falta de reacción a los distintos planes. La lección que dejó es que siempre puede haber sorpresas. Hasta los efectos de las distintas medidas siguen sin poder predecirse. ¿Un escenario más positivo favorecerá o perjudicará al dólar? Hasta el jueves lo perjudicaba, desde el viernes ya no se puede saber. 

El plan de la Reserva Federal de comprar títulos del Tesoro ya ha pasado más de la mitad de los 300.000 millones anunciados en marzo. ¿Aumentará el programa como lo hizo el Banco de Inglaterra? En principio no, pero la deuda a colocar en Estados Unidos sigue marcando récords y puede que haga falta una mayor absorción o que la economía necesite de más empuje para salir del hospital.

El gobierno de EE.UU. estimó que se endeudará por menor cantidad de dinero que la estimada anteriormente (el número sigue siendo gigante). Esto se da, ya que el salvataje realizado a Wall Street, que comenzó en octubre del 2008, esta en el proceso contrario y muchas firmas comienzan a devolver los fondos. Este ingreso, hace que la necesidad de endeudamiento a futuro sea menor por dos motivos: por un lado hay un ingreso de fondos y por otro lado, se supone que no serán necesarias nuevas inyecciones de dinero en instituciones financieras. Conclusión: los fondos del TARP han cambiado de dirección y ahora fluyen de las instituciones privadas al Gobierno Federal.

El excesivo déficit fiscal junto con el endeudamiento ya enciende las alarmas y muchos ya se preguntan cuando subirán los impuestos para cubrir semejante grieta. En este nuevo escenario, Obama ya ha tenido que salir a negar en reiteradas ocasiones, aumentos de impuestos para gente que gana menos de 250.000 dólares al año. Mientras Timothy Geithner, envió un pedido formal al Congreso para modificar los límites legales al endeudamiento de Estados Unidos, ya que está estima que será superado hacia fines de octubre.