Resumen Semanal : Suba en los mercados no quita dudas sobre el futuro

Los mercados alrededor del mundo cerraron el viernes en máximos anuales. Desde el Dow Jones en Estados Unidos, que cerró por encima de los 9500 puntos hasta el Bovespa en Brasil, que también terminó en lo más alto para el 2009. ¿Simple coincidencia? No. Los mercados alrededor del mundo están correlacionados y más aún en los tiempos actuales donde la crisis es global y la aparente salida de la misma también lo es.

Los datos económicos sugieren que el crecimiento lentamente está volviendo por varios lados. Sorpresivamente las economías de Alemania, Francia y Japón ya muestran datos alentadores con un moderado crecimiento durante el segundo trimestre de 2009. Ben Bernanke habló también de que lo peor ha pasado y la recuperación se aproxima. Sin embargo, pocos se animan a ser muy optimistas. ¿Por qué? Que haya pasado lo peor no implica que se avecine lo mejor. Como anunciara una autoridad del Fondo Monetario Internacional (FMI) la crisis dejará profundas cicatrices. Si bien el sistema económico seguirá siendo el mismo, muchos cambios se producirán. El temor a futuro más grande es que la economía ha quedado vulnerable. Ante una futura crisis las herramientas para enfrentarla serán menos, los grados de libertad no serán los mismos que con la actual crisis. Si bien parece impensado y poco probable volver a tener una crisis financiera como la del año pasado, en el lado real si puede recrudecerse. Entre los países que más grados de libertad han perdido encontramos a Estados Unidos, Gran Bretaña y en menor medidas algunos europeos. En conclusión, lo peor parece haber quedado atrás y no necesariamente por haberlo vivido sino porque la catástrofe no llegó. Las economías se están estabilizando y algunas crecen un poco, siendo esto bueno. Pero precaución, que la vulnerabilidad es alta. Como decíamos antes, muchos países están saliendo del hospital para comenzar la rehabilitación que luego les permita salir a caminar. Durante mucho tiempo tendrán que usar barbijos y estar atentos a los menores síntomas, para que no se propaguen.

 

 

Unas buenas, unas malas.

 

Así como meses atrás las buenas noticias eran malas que ya no eran tan malas, en la actualidad cada dato bueno, es acompañado por un dato malo o regular. Alemania creció pero al mismo tiempo registró una caída récord en el índice de precios. Gran Bretaña parece estar saliendo del pozo, pero durante el encuentro del comité de política monetaria se sugirió aumentar aún más el monto de los programas monetarios, una visión incompatible con expectativas de crecimiento económico. En definitiva, las noticias buenas, siempre están acompañadas por detalles que les quitan fuerza y suman incertidumbre.

El mercado de divisas actualmente nos ofrece varias visiones también. Si observamos a pares como el EUR/USD y el GBP/USD vemos que se han alejado de los máximos del 2009, lo cual parece raro ya que estaban altamente correlacionados con las ganancias y pérdidas en los mercados de valores. A primera vista dos pueden ser las causas: o el mercado no convalida los actuales niveles de precios de las acciones o hay movimientos más profundos que hacen que las correlaciones estén cediendo y los precios del mercado de divisas comiencen a perder esta directa relación con las acciones. Otro punto de vista aceptable es que se trate de un retraso en estos pares en ponerse al día con el resto de los activos. Esto último toma más fuerza si observamos los gráficos que favorecen un escenario alcista y que pese a cerrar la semana por debajo de 1,4350; el EUR/USD tuvo el cierre semanal más alto en lo que va del año.

 

 

El petróleo salta

 

El barril superó los máximos previos y marcó un nuevo tope para el 2009. Optimismo, factores fundamentales y especulación le dieron impulso. Los datos que sugieren que la recesión mundial habría terminado, las compras chinas de crudo que aumentan y el procesamiento récord en el país asiático, brindaron un fuerte soporte a la suba. Sin embargo, analistas advierten, que la especulación también sumó lo suyo y que el actual precio no se condice con la situación de la economía real.

En caso que el precio del barril siga en ascenso y comience a subir como durante la primera parte del 2008, puede asestar un gran golpe a la recuperación económica. El mundo aún necesita de petróleo y el aumento del precio podría generar importantes daños a la economía.  Desde presiones sobre los costos hasta hacer desaparecer el estímulo que implicó la caída en el precio del barril durante lo peor de la recesión. ¿Por qué este problema puede ser un “gran” problema? No hay herramientas para luchar. No existe un bailout o un salvataje para hacer que el precio no afecte. No es posible aplicar un estímulo en el corto plazo que elimine las consecuencias negativas. Los cambios son posibles solo al largo plazo, con el reemplazo en las fuentes de energía, donde algunos pueden cambiar y otros no. Además estos cambios son a (muy) largo plazo. Lo peor de todo es el momento. Si el petróleo sigue aumentando, como lo hizo la semana pasada (casi 10%), podría frenar cualquier recuperación que se esté dando ya que la misma no tiene una gran fortaleza sino que por el contrario, concentra grandes debilidades. Estas últimas razones generan presiones bajistas en el precio del crudo, dando a entender que la suba, debería toparse con ciertas resistencias en el mediano plazo.

 

 

Apunten contra el déficit

 

Las proyecciones del déficit también encuentran noticias buenas pero que están acompañadas por malas. Las últimas hablan de un déficit a corto plazo menor, pero a largo plazo mayor. Sucede que no fueron necesarios nuevos rescates a Wall Street y que la crisis comienza a ceder, aliviando a las cuentas públicas para lo que resta del año. Sin embargo, a futuro, la caída actual en los ingresos, el pago de intereses y el sistema de salud, siguen siendo fuentes de un mayor déficit fiscal. En conclusión, para este año la proyección del déficit registró una pequeña disminución, para la próxima década, la estimación generó un salto del 25%.

A futuro es este enorme déficit le quita grados de libertad a EE.UU. ante una futura crisis puesto que no será sostenible aplicar los enormes rescates a Wall Street y la aplicación de gigantescos planes estímulo. Por lo tanto, no le quedará otra que dejar todo al sector privado, pudiendo acompañar con medidas de política que no sean fiscales, ni monetarias, limitando por lo tanto sus efectos.

 El precio de los títulos del Tesoro permanece por encima de los mínimos del año. Para beneficio de la administración Obama las colocaciones récord siguen encontrando compradores y por el momento las tasas permanecen bajo control (se mueven en sentido contrario al precio). La Reserva Federal anunció que disminuirá el ritmo de las compras y que no aumentará el monto destinado a las mismas. Por el momento el mercado se ha tomado bien la noticia. Sin embargo, hacia el futuro es de suponer que ante una recuperación en la economía que traiga mayor confianza a los inversores, las futuras colocaciones de títulos tendrán que ofrecer rendimientos más atractivos o por otro lado, que los bancos centrales extranjeros aumenten sus participaciones en las licitaciones, para contrarrestar la salida de inversores privados.