De las noticias menos malas a las no tan buenas

Los mercados en el mundo sufrieron en el inicio de septiembre, mes del aniversario del rescate de AIG, la caída de Lehman, etcétera y que típicamente es un mes bajista.  Fuertes caídas a nivel global durante los primeros días de la semana pasada fueron parcialmente opacadas por posteriores subas. En Estados Unidos, ni el rally luego de conocerse el informe de empleo logró borrar completamente las pérdidas anteriores y el Dow Jones cortó con una racha de tres semanas alcistas. Las dudas continúan pese a que los principales indicadores económicos sugieren que el fin de la recesión está a la vuelta de la esquina o que incluso la recesión ya es historia. Sin embargo son las dudas sobre la fortaleza en la recuperación económica es lo que genera las caídas en el precio de las acciones a nivel global y los temores a una contracción económica que siga a la recuperación actual, es decir una recuperación en forma de W.

 

Una de las grandes novedades de la semana fue el oro que se disparó, principalmente el jueves y viernes y quedó en la antesala de los mil dólares la onza. El metal precioso está siendo muy demandado, siendo una de las principales razones de su compra la debilidad del dólar. Veremos que sucede, si está vez logra consolidarse por encima de los mil dólares o si nuevamente rebota.

 

 

 

Bajo observación

 

 

Sería de pensar que en el día en que se anunció que la tasa de desempleo llegó a niveles máximos desde 1983 y se aproxima a dos dígitos los mercados iban a sufrir presiones bajistas, sin embargo tras conocerse el dato de las personas que buscan y no tienen trabajo, los mercados se movieron con una tendencia alcista. Lo positivo fue una destrucción de empleos menor a la anterior y que marca una importante desaceleración en el ritmo destructivo. El dato en si mismo es malo, pero cada vez menos. Ya hay varios informes que son buenos y con todas las letras. Varios indicadores industriales alrededor del mundo ya señalan una expansión, sugiriendo que la recesión global podría estar próxima a su fin. Sin embargo, mantenerse en dicha senda (de la expansión) parece una tarea dificilísima hacia el futuro.

 

El veredicto alrededor del mundo, desde analistas hasta estimaciones de organismos oficiales hablan de que la actividad permanecerá débil por mucho tiempo. ¿De qué se trata esto? Por un lado se puede pensar que se están previniendo por si las cosas no llegan a mejorar y por otro, puede ser que sean sus pronósticos reales. La economía ha sufrido golpes muy fuertes, lo cual la imposibilita a salir ya mismo a correr por todos lados. Como decíamos en informes anteriores, la economía en muchos países aún se encuentra en el hospital, ya no en cuidados intensivos, pero sí bajo observación. Se analiza darle el alta y el comienzo pronto de la rehabilitación.

 

 

 

Por ahora hay demanda

 

 

Los bonos del Tesoro de EE.UU. acumulan varios días con caídas aunque aquellos de largo plazo se mantienen por encima de los mínimos del mes de junio. Mientras las subastas de nuevos bonos tengan demandantes el precio de los títulos tendrá un fuerte soporte psicológico. En cambio, una licitación fallida o si los oferentes comienzan a faltar, esto se constituirá en un factor fundamental muy importante que probablemente tendrá consecuencias impulsando la tasa de interés hacia arriba (se mueve en sentido contrario a los precios).

 

En el Forex no hubo grandes novedades y continúa el Dólar lateralizando frente a las monedas europeas y cayendo contra el yen. La recuperación en el precio de las commodities impulsó las monedas ligadas a estos activos. El franco suizo si bien retrocedió un poco se mantiene en niveles altos y frente al dólar, no se atreve por el momento, a quebrar una zona clave en 1.0520 que podría impulsar fuertemente a la moneda helvética. Frente al yen, la moneda americana sigue inmersa en una fuerte tendencia negativa. Si bien el cruce entre ambas monedas no cayó a mínimos anuales, se mantiene debilitada.

 

 

 

Cambios en el mundo

 

 

El resultado electoral en Japón por el momento no ha generado grandes cambios. Hay que ver si cuando el poder cambie de manos en el país asiático, cuales serán las repercusiones iniciales sobre los mercados. Lo más importante estará en los lineamientos que se vayan indicando. Si bien mucho se habla de Estados Unidos y de China, Japón sigue siendo una de las economías más importantes del mundo y lo que allí suceda, es más que importante para el resto del globo. El hecho que se trate del primer cambio de partido gobernante en más de 50 años, impone detalles especiales y obliga a estar atentos. 

 

En este escenario emergente de la crisis, el sector bancario de Suiza puede sufrir grandes cambios. Los impactos por el levantamiento del secreto bancario implica la pérdida del status de refugio en las instituciones suizas, por lo menos por el lado de la integridad de la información. Las consecuencias pueden ser  un menor ingreso de fondos y hasta un retiro masivo de aquellos que se pueden ver seriamente afectados por el cambio en la legislación. Si bien los movimientos actuales aún se mezclan con los efectos financieros propiamente dicho de la crisis, el problema de la información también está jugando. Los cambios seguramente llegarán ya que además de los acuerdos globales por una mayor transparencia se suma la decisión política de Estados Unidos de buscar decididamente la información, si bien no a través de sus principales líderes, evitando un conflicto, pero sí con una directriz clara que se refleja en el caso contra el banco UBS.

 

El resto de los cambios en el mundo que estamos presenciando tiene que ver con ciertos posicionamientos geopolíticos esperables hacia el futuro, que con el paso del tiempo se van llevando a cabo. La nueva era del Fondo Monetario Internacional ya ha comenzado. El organismo se montó en su helicóptero y repartió fondos frescos por todos lados, que si bien no en montos gigantescos, si fueron importantes y hasta se beneficiaron países como Argentina, que tiene una relación de palabras bastante conflictiva con el Fondo. En la semana, el FMI suscribió el acuerdo con China para que compre bonos, financiando de esta manera al Fondo. La propiedad de acreedor del FMI ya no es un atributo único de países desarrollados. Brasil también podría adquirir bonos y hasta se pide un mayor rol a países como India. Estos cambios son lógicos, ya que los países emergentes cada vez tienen más peso económico en el mundo y sobre todo en lo que tiene que ver con el crecimiento. Un mayor peso, implica mayor protagonismo y (esperemos) una mayor responsabilidad.

 

 

  

 

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