La suba de tasas en Australia disparó a las bolsas en todo el mundo

La suba de tasas en Australia disparó a las bolsas en todo el mundo. Se transformó en el primer país en comenzar a aplicar una suba en el costo del dinero, teniendo en cuenta que la situación económica ha mejorado. Si bien la suba se realiza desde los niveles más bajos en casi 50 años, las expectativas de las autoridades australianas es lo que permitió realizar el aumento de tasas. Si no tuvieran una expectativa positiva hacia el futuro, no hubieron comenzado con el ciclo alcista de tasas.

Los inversores se transformaron en optimistas al ver que comenzó el ciclo contrario al de la crisis. Si bien en el pasado, una suba de tasas hubiera generado una caída en el precio de las acciones, está vez sucede lo contrario. Esto no ha de continuar siendo así ha medida que los bancos centrales alrededor del mundo comiencen  a hacer lo mismo. Aún tampoco está claro, cuantos bancos centrales seguirán el camino iniciado en Oceanía.

Por otro lado, si bien encendió una oleada de optimismo, también hay motivos para pensar en que el mercado también se está previniendo y actúan con precaución. Los precios de los títulos del Tesoro de Estados Unidos han subido la semana que pasó, algo inusual puesto que una escalada en los valores de las empresas generalmente va acompañado por un retiro de posiciones seguras (como son los bonos del tesoro) y el ingreso en activos más riesgosos (acciones). Sin embargo esto no se está dando tan claramente como en otros momentos. ¿Qué lectura se puede hacer de esto? Varias son posibles. Por un lado, pueden ser inversores respaldando al gobierno actual y ayudándolo a endeudarse a tasas normales. Otra alternativa es que lentamente estos títulos se transformen en un activo riesgoso más, si los inversores así los toman, pero este escenario parece poco probable. Otra alternativa es que la suba en las acciones también esté acompañada por un posicionamiento en activos que supongan una especie de cobertura. Esto podría explicar en parte, la suba en el precio del oro y que se mantenga el precio de los títulos, junto con un mayor posicionamiento en aquellos que actualizan por inflación. Los temores a futuros son: una nueva crisis económica o un aumento en la inflación.

En definitiva, la suba actual en los mercados no se trata de un optimismo total, sino que también hay activos que suben denotando ciertos niveles de preocupación o de poca credibilidad hacia el actual rally en las acciones. El precio del petróleo también es un importante indicador. El barril se encuentra por debajo de los niveles máximos en el año y lucha por mantenerse por encima de los 70 dólares el barril. Este activo refleja en parte las expectativas de consumo. Si se piensa que la economía global va a mejorar, se supone que se consumirá más crudo y por lo tanto subirá su precio. La tendencia en el precio sigue siendo alcista, pero no ha subido con un fuerte rally, lo que da a pensar en que hay mercados donde la recuperación económica no se encuentra a la vuelta de la esquina.

Cuantos puntos subió el banco central de Australia no es importante. Las preguntas sobre las estrategias de salida cada vez serán más y se buscará sobre ellas en los comunicados de los distintos bancos centrales. Esta semana se conocerán las minutas del último encuentro del Comité de Política Monetaria de la FED. Si bien no se espera mucho a juzgar por lo que fue el comunicado tras la reunión, habrá que ver si muestra algo sobre la estrategia de salida. Bernanke y cia ya aclararon que se implementará una vez que la economía se muestre en recuperación. En las próximas semanas finalizará el programa de compras de títulos públicos por parte de la FED, esto ya es una especie de salida o más bien, un freno en uno de los programas de expansión monetaria.

La Libra y el Dólar sufren
 
 
En el forex, el dólar sigue bajo presión, debilitado por la fuerte suba en las acciones y en las commodities, junto con los viejos problemas (déficit comercial, déficit fiscal, deuda, pérdida de poder) ahora tal vez más grandes. La moneda marcó nuevos mínimos para el año en curso y ya ha perdida gran parte del terreno que había ganado durante la crisis financiera. Funcionarios americanos hablan de querer un dólar fuerte, sin embargo, este discurso se une al que pronuncian muchos en contra del dólar y no hacen nada (muchas palabras, ninguna acción). No parecen estar muy a disgusto con un dólar débil en Estados Unidos a juzgar por las actuaciones. Si bien, seguramente existan temores sobre un debilitamiento mayor y sus posibles consecuencias sobre variables tales como la inflación, no es ninguna novedad que un dólar bajo ayuda a la competitividad de la principal economía mundial.

La libra es la otra moneda que está cayendo. Esto es más llamativo ya que se trata de una divisa que solía subir junto con las acciones y ahora la vemos desplomarse. ¿Qué ha pasado? El mercado parece estar afirmando que la economía británica va rezagada y que además de ir por detrás del resto del mundo aún podría tener que ampliar sus programas de expansión monetaria. Todas circunstancias que juegan en contra del precio de la moneda británica.

El yen sigue fuerte, pero avanza con calma frente a las principales divisas y hasta ha mostrado un leve retroceso frente a ciertas divisas. ¿Habrá tocado máximos el yen para este año? Si bien el cruce del yen frente al dólar solía liderar al resto, la situación ahora no es tal y cada cruce se muestra más independiente.

Rumores sobre reuniones secretas para reemplazar a la moneda americana en la determinación del precio del petróleo circularon por un diario. Poco creíble para ser, ya que incluyó a países como Japón y Francia, que tienen una alianza con Estados Unidos que va más allá de lo económico. Por otro lado, un país realiza con otro el comercio en la moneda que acuerden independientemente de cómo se fije el precio. Es más probable que a futuro veamos más países comerciar con sus monedas, sin incluir al dólar, pero basándose en precios fijados por la moneda estadounidense. El dólar tiene muchos argumentos para seguir debilitándose por sí solito y no necesita de ninguna reunión secreta.

El ajuste en el mercado de divisas esta vez tiene que ver principalmente con los países emergentes y son ellos los encargados de dejar que sus monedas se aprecien frente al dólar y como lo dijo Trichet, frente al euro también. No se trata de un pedido desesperado, sino de una situación real y de una necesidad de equilibrio. Esto no les gusta mucho a los funcionarios de países emergentes, que no quieren ver a sus monedas apreciadas contra el dólar. Por lo tanto, por más que hablen en contra, sus deseos son otros.
 
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