El freno a las acciones vino de Medio Oriente

Los mercados en América y Europa se encaminaban a continuar creciendo a nuevos máximos para el 2.009 y a quebrar nuevas resistencias, cuando las noticias desde Medio Oriente generaron preocupación, los inversores hicieron un paso atrás para analizar la situación. El viernes los mercados ya se estaban recuperando.Sucesos como el de Dubai, que pidió una moratoria en su deuda, suelen hacer clic en muchos inversores y comenzar a buscar cual será el próximo en pedir una moratoria desatando oleadas de pesimismo. Sin embargo, el mayor drama actual, más allá de que se diga que esto surge cuando se está dando la recuperación económica, es que esto puede hacer tomar precauciones a muchos compradores e inversores individuales y generar un retroceso en los mercados, principalmente en Europa, América y los países emergentes. ¿Por qué estos? Porque son los que más han subido y los que han continuado haciéndolo durante estas últimas semanas. Mientras el Dow Jones alcanzaba nuevos máximos anuales, el índice Nikkei de Japón cotizaba en mínimos en cuatro meses.

¿Hasta donde llegará el efecto Dubai? Si la crisis se limita solo al Emirato y no hace pensar mucho a los inversionistas, puede que tenga efecto acotado. La intensidad depende de cuanto dañe este evento las expectativas a futuro. En caso de que sean fuertes, entonces el daño será grande. Sin embargo, en caso de producirse una nueva crisis o fuertes olas de aversión al riesgo, la culpa no es 100% de Dubai. Recordemos que hace un año explotaba la peor crisis financiera en más de 60 años, sería muy pronto pensar que ya todo ha pasado.
 
 
 
Cuanta liquidez
 
 
Más economistas y analistas advierten sobre los problemas que hay en la actualidad con el exceso de liquidez e insinúan que puede ser peor a futuro. Desde los bancos centrales se sigue hablando de deflación y que todo está controlado, que la baja demanda y la alta capacidad ociosa aseguran una inflación bajo control por mucho tiempo. Pero una suba en el precio de las commodities genera una inflación naturalmente, que se oculte hasta que la actividad económica se recupere no implica que en el futuro no vaya a venir. Los ajustes a la realidad tarde o temprano llegan.

El gran problema de la liquidez es que no resuelve el problema que tiende a atacar. Se busca que haya fondos para mantener bajos control las tasas, para que los bancos presten y para que no cunda el pánico. Sin embargo, la disponibilidad a prestar no es el problema principal, sino que es la demanda de créditos y las posibilidades de acceder a ellos. En términos simples, el problema no es el mostrador o que no haya productos o que haya un exceso detrás del mostrador, sino que por un lado pocos llegan a la altura del mostrador, algunos ni se atreven a entrar y a los que están atrás del mostrador no les importa acumular dinero, ya que la liquidez no tiene costo y se pueden invertir en títulos segurísimos y aún así hacer dinero. Entonces, los bancos pueden tener dinero para prestar, pero tampoco se van a volver locos buscando clientes ya que el mayor activo hoy en día, es el bajo costo de la liquidez.

En Argentina, un país donde el sector financiero tiene un desarrollo demasiado pequeño en relación al tamaño de su economía, los bancos lentamente se van acostumbrando a vivir para darle plata al banco central y que este les pague tasas mayores de las que el banco tiene que pagar a sus depositantes. Los bancos no necesitan más nada. En el mundo desarrollado esto aún no se ha dado ya que el flujo es al revés, los fondos van del central a los bancos, sin embargo, una estrategia de salida implicará necesariamente sacar moneda de circulación y allí los bancos pueden mal acostumbrarse y pedirles a los bancos que le paguen por el dinero que años anteriores les prestaron prácticamente gratis. 
 
 
 
Yen y títulos para arriba
 

 
El Yen fue la moneda de mejor rendimiento entre las principales y dio la nota al subir al nivel más alto en 14 años frente al dólar. Contra las europeas alcanzó máximos en meses aunque luego retrocedió. Considerando los niveles quebrados, de no remediar una intervención japonesa, deberíamos esperar una mayor suba durante el último mes del año. La suba del yen frente a las monedas europeas estuvo acotada por dos motivos: la debilidad en muchas bolsas asiáticas (que hace subir al yen) y la fortaleza de las divisas europeas frente al dólar.
El dólar terminó la semana con subas frente a las monedas ligadas a commodities y leves caídas frente al franco y al dólar, aunque la nota fue el hecho de haber marcado nuevos mínimos en más de un año, quebrando un rango de lateralización. Sin embargo, luego el dólar se volvió a meter por dentro del rango y deja la duda a futuro sobre el comportamiento.
También hay riesgos de intervención en los cruces del franco. La moneda americana con su suba el jueves y las primeras horas del viernes amagó con una recuperación mayor pero no lo logró. Es la misma historia de los últimos meses, pese a las subas al dólar siempre le falta un poco, lo que pone de manifiesto su debilidad.

El rendimiento de los títulos del tesoro de los países desarrollados sigue cayendo y ya se ubican en mínimos en meses. Siguen los signos de que hay mucha liquidez en el mercado. Ni la suba de las acciones en América a nuevos máximos logró detener la caída en los rendimientos y las colocaciones de nueva deuda en EE.UU. siguen siendo exitosas pese a los volúmenes récord.
 
 
 
Oro y petróleo por caminos distintos.
 
 
La volatilidad sigue manifiesta en el precio del barril y con el oro se hizo presente el día viernes. El preciado metal  sigue imparable y se dirige hacia los 1,200 y mucho más tal vez, aunque considerando la velocidad y porcentaje de la suba se podrían ver movimientos correctivos en el último mes del año. Los bancos centrales de varios países del mundo siguen anunciando compras del metal ratificando el bueno momento que está pasando. Mientras más débil el dólar, más sube el oro y más incentivos a diversificar las reservas existen.
Un informe de una firma inglesa afirma que el precio del oro caerá por debajo de 1,000 la onza hacia fin de año y hasta $800 el que viene. ¿En que se basan? Afirman que no hay una burbuja y que la demanda actual se basa en un aseguro contra riesgos inflacionarios y contra un desplome del dólar; pero que estos riesgos no son tan altos como se supone y la demanda con el precio de la onza en los niveles actuales se irá debilitando.

El petróleo sigue amagando con quebrar un importante soporte en la zona de los $75 el barril. El viernes cayó por debajo y marcó mínimos en más de un mes. Sin embargo, luego se recuperó y cerró por encima del mencionado soporte. El lunes el barril estaba probando superar los $80. Será difícil no ver un retroceso mayor del crudo, que por lo menos llegue nuevamente hasta la zona de $70.
Que el precio del crudo no se haya disparado aún más quita un posible problema más que podría llegar a tener la economía hacia la recuperación (mayores costos, inflación). En el otro lado, viendo el vaso medio vació, que no suba más y que el barril no esté siguiendo la evolución en el precio de algunas acciones implica que las estimaciones de la demanda no son muy altas como consecuencia de la expectativa de la actividad económica.

Un detalle más con respecto al petróleo y porque le está costando subir más, se conoció que la producción de barriles por día en EE.UU. se encuentra en el nivel más alto desde el 2005.