Dolar y tasa para arriba un nuevo escenario

Las advertencias de las agencias calificadoras y los problemas emergentes de Dubai chocaron con el optimismo de los datos económicos de China y de EE.UU. Los mercados cerraron con resultados mixtos a lo largo del mundo reflejando está confusión actual sobre el futuro de la economía. Más confusión a su vez generan los datos “netamente buenos” ya que implican que podría acercarse el momento de subir las tasas de interés, lo cual siempre va en contra de la economía. Sea como sea, lo mejor es que la suba de tasas a futuro se de por una recuperación en la economía y no por otras razonas (crisis de deuda, espiral inflacionario o colapso de alguna moneda).

A medida que la recesión va desapareciendo del mapa, los grandes desequilibrios globales se han achicado pero aún existen. Esto muestra que a largo plazo, muchas cuestiones que llevaron a la crisis aún están presentes. Por poner simples ejemplos: el déficit comercial de EE.UU. si bien se ha reducido continúa siendo importante y a menos que mejore su situación fiscal necesita cambiar de signo. El problema es mayor porque el déficit fiscal, si bien parece no agrandarse más, es gigantesco, aún más grande que cuando ya sonaban las alarmas en la época de George Bush (la crisis financiera generó el salto de gigante a súper gigante). La discusión sobre el futuro de la economía en Dinamarca y su relación con el cambio climático implica una buena oportunidad para sentar las futuras bases del crecimiento. Los roles que asumirán cada uno de los países no está claro.

La semana que pasó estuvo entre advertencias de las agencias calificadores hacia España, Grecia, Reino Unido y EE.UU. La sorpresa de estos anuncios puede por momentos ser grande, pero el efecto es limitado ya que para la calificación se basan en datos que ya se conocen. Los inversores no necesitan que Moody’s o Standard & Poor’s digan que la situación fiscal actual en Gran Bretaña o Estados Unidos no es buena y que puede generar problema a largo plazo. Las notas siguen una tendencia, al igual que las advertencias.

 

Nuevo desplome de los Treausies

Mientas que los rendimientos a corto plazo se mantienen cerca del cero, los de largo plazo se dispararon y subieron a máximos en meses, sobre todo las notas a 30 años. Por lo tanto la curva de rendimiento de los títulos del Tesoro muestra un gap (distancia entra la tasa de corto y la de largo plazo) que no se veía en más de 20 años, lo que implica una figura muy empinada.  ¿Qué significa esto? Si bien pueden influir cuestiones temporales, los inversores comienzan a pedir un mejor rendimiento en el tramo a largo plazo, lo que implica un costo mayor de endeudamiento para EE.UU.

 

Sigue el TARP

El salvataje financiero a Wall Street, conocido como Programa para Alivia de Activos en Problema (TARP, por sus siglas en ingles) había sigo aprobado en dos rounds en EE.UU. en el mes de octubre del 2008. Inicialmente el objetivo era enviar un mensaje para calmar a los mercados diciendo que ese dinero se iba a usar para evitar nuevo Lehman o potenciales colapsos. Cuando se aprobó las perspectivas hacia el futuro eran las peores. Con el paso del tiempo, lo peor de lo peor no llegó, el sistema financiero logró permanecer con vida y los fondos del TARP no tuvieron que ser utilizados en totalidad. Ahora las pérdidas supuestas se han achicado y se ha decidido prolongar la duración del mismo hasta el año que viene.

La función del programa ha cambiado. Ahora la administración Obama ve en el un motín de dinero con el que cree que puede hacer cualquier cosa. Esto no sería recomendable en lo más mínimo. Inicialmente porque no es para lo que fue creado. Recordemos que la idea de la ley era comprar los “activos tóxicos” de los bancos y con eso cambiar el escenario de aquellos días. Al final nada de eso sucedió. El problema de utilizar los fondos para otra cosa, también tiene que ver con el precedente que sienta hacia el futuro. Ante una nueva crisis, estos programas seguramente tenderán a ser más difíciles de aprobar y con mayores limitaciones, con el objetivo de evitar lo que el Gobierno pretende hacer ahora. A su vez, si a futuro es necesaria una medida de este tipo, la velocidad en la aprobación podría ser mayor, ya que necesitará de mayor negociación y justamente “tiempo” es lo que suele escasear en dicho momentos.

Timothy Geithner tuvo que defender el TARP ante un Comité en el Congreso de EE.UU. Las presentaciones de Bernanke y Geithner ante los legisladores parecen una repetición constante. Si bien, la libertad con la que los legisladores preguntan y la disponibilidad de las autoridades para responder, es una suerte de envidia de muchos países en desarrollo que no tienen la posibilidad de ver ese tipo de eventos en sus países, ya son demasiado repetitivos y ambos funcionarios hablan de lo mismo, solo que con distinto todo. Las preguntas de los legisladores también ya son las mismas.

Un claro gesto se nota en la cara de Ben Bernanke. En su última presentación donde era la audiencia para su nominación a un nuevo período al frente de la FED, lucía aburrido y sus manos sostenían su cabeza. Por el contrario, durante su charla en el Club de Economía en Washington se lo vio más a gusto. Ben parece estar cansado ya de tener que estar horas y horas hablando en el Congreso, diciendo prácticamente lo mismo. En el otro lado, Geithner, es más entusiasta con sus respuestas y más interactivo. También está más presionado, ya que son varios los que piden su cabeza, culpándolo por un lado por la crisis financiera (era el presidente del Banco de la Reentre las europeas y logró subir frente al euro y el franco suizo. Una de las grandes incógnitas es ver que hará el dólar en los próximos días y hasta donde puede llegar a subir. La tendencia del dólar frente aserva Federal de New York) y por otro, que la economía no levanta.
 
 
 
El Dólar repite
 
 
La fuerte suba del viernes modificó todos los escenarios e hizo que el dólar cierre con ganancias frente a las principales divisas con la sola excepción del yen. La moneda japonesa también se apreció a lo largo del mercado aunque sin conseguir trepar a máximos en meses como sí lo hizo el dólar. Las monedas vinculadas con las commodities se mantienen lejos de los máximos del año y han perdido momento. La libra mostró una relativa fortaleza y fue la de mejor desempeño  la mayoría de las divisas sigue siendo bajista pese a la reciente recuperación.

El oro se vio afectado por la apreciación del dólar y se desplomó cayendo más de cien dólares desde los máximos. También es de suponer que hubo una toma de ganancias. El panorama sigue siendo alcista para el metal, pese al fuerte retroceso. Algo parecido le pasó al petróleo que aumentó su debilidad y cayó a mínimos en dos meses y por debajo de $70 el barril. Hace tiempo que el “oro negro” perdió momento, que lleva ocho sesiones consecutivas cayendo. En el pasado, durante julio el petróleo descendió durante más de diez jornadas seguidas, luego comenzó a subir hasta marcar nuevos máximos en meses. ¿La caída actual será para juntar fuerzas o para estabilizarse en un nivel más bajo? La OPEP estaba conforme con los niveles anteriores, ¿Y ahora? Es de esperar que no haya modificaciones en los niveles de producción actuales, la baja en el precio puede ser temporal y a su vez, parece difícil encontrar países que estén dispuestos a recortar la producción.