El nivel de desempleo en Estados Unidos bajó en junio un 0,2%, cayendo a su nivel más bajo desde septiembre de 2008, situándose en el 6,1%. Durante el mes de junio, la economía de los EE.UU. añadió 288.000 puestos de trabajo, según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. Los datos se han tomado como evidencia de que la caída del PIB durante el primer trimestre fue un problema pasajero, provocado por el invierno excepcionalmente duro que se vivió, y que la economía del país verá nuevas cifras de crecimiento en el segundo trimestre, cuando los datos estén disponibles.
La creación de empleo fue especialmente buena en los servicios a las empresas y el sector profesional, con 67.000 nuevos puestos creados en junio. El sector minorista también creció fuertemente, con 40.000 nuevos empleados. Esto implica que los empleadores del sector minorista se sienten cada vez más seguros de que la demanda del consumidor es fuerte y sostenible. El 70% de los bienes y servicios de Estados Unidos se consume en el mercado interno. El sector manufacturero también vio nuevas posiciones significativas abiertas en junio.
La cifra de salario por hora subió en un 0,2% en junio y se ha incrementado en un 2% durante los últimos doce meses.
El descenso del desempleo observado en junio se toma como un dato real; es decir, más personas están realmente trabajando contrariamente a lo que sucedía en mayo, cuando los datos se atribuyeron a un descenso en el número de personas que buscan activamente trabajo (hay que estar buscando trabajo activamente para ser considerado como desempleado). La tasa de actividad laboral se mantuvo estable en el 62,8%.
El desempleo a largo plazo, que se define como los trabajadores que han estado inactivos durante 27 semanas o más, cayó en 293.000 en junio, pero más de 3,1 millones de estadounidenses entran en esta categoría, lo que representa más o menos uno de cada tres ciudadanos desempleados.