En lo que va de la semana, el Yen ha ganado un 2.03 por ciento contra el Dólar, ya que el apetito de riesgo se ha estancado y se ve favorecido por su condición de moneda refugio.
A diferencia del USD, que ha perdido terreno contra un grupo de divisas en el último mes, el Yen japonés goza de la preferencia de los traders e inversores en medio de las crecientes tensiones entre los Estados Unidos y China, alimentadas por la iniciativa de China de intervenir sobre Hong Kong.
El propio gobierno japonés está preocupado por la situación, o al menos eso es lo que el Primer Ministro Shinzo Abe insinuó recientemente. Después de resaltar lo importante que es Hong Kong para Japón como socio, Abe dijo al Parlamento que es importante preservar el principio de "una nación, dos sistemas", afirmando que su administración está "profundamente preocupada" por el comportamiento del gobierno chino hacia la isla.
Otros factores que podrían estar ayudando al Yen, el cual ayer ganó valor frente al Dólar por segundo día consecutivo, es el hecho de que el USD no es muy atractivo en este momento. Por un lado, los EE.UU. se encuentran ahora en medio de una ola de protestas, causadas por el creciente malestar social que se encendió por el asesinato de George Floyd por un policía. Por otro lado, a pesar de los recientes datos positivos, las perspectivas de la economía estadounidense son cada vez menos claras, ya que el entusiasmo por una recuperación en forma de V se ha ido desvaneciendo.
Las perspectivas de la economía japonesa tampoco son las mejores, ya que la crisis sanitaria del Covid-19 continúa avanzando en el país. En este momento hay 17.210 personas infectadas en la isla y 916 muertos. En el primer trimestre, la economía japonesa se contrajo un 2.2 por ciento, en contra de las expectativas de los analistas que preveían una contracción del 2.1 e incluso revisaron a la baja la lectura preliminar que estaba en un 3.4 por ciento. A pesar de que los datos son mejores de lo esperado, aún existen muchas preocupaciones sobre el desempeño de la economía japonesa en el segundo trimestre, ya que se prevé que se contraiga aún más.
"La revisión al alza del PBI del primer trimestre que se muestra en la estimación corregida, es un consuelo frío dado que la producción se está desplomando este trimestre", explicó un analista de Capital Economics.
Para hacer frente a los efectos perniciosos de la crisis sanitaria en la economía, el gobierno decidió ampliar su paquete de estímulo fiscal, aprobando un presupuesto adicional de 296.000 millones de dólares con el fin de extender los préstamos a las empresas japonesas en dificultades. Esta medida está en consonancia con un comentario posterior del Ministro de Economía, Yasutoshi Nishimura, quien dijo que el objetivo principal del país debería ser ayudar a las empresas en dificultades en lugar de centrarse en aumentar los niveles de consumo, de ahí la negativa del gobierno a reducir la tasa de impuestos al consumo.
Se espera que el Banco de Japón evite hacer cualquier cambio significativo en su política monetaria la próxima semana. El banco, quien recientemente se comprometió en una declaración conjunta con el gobierno japonés con el fin de hacer lo que sea necesario para proteger la economía japonesa de los efectos de la crisis sanitaria. Los responsables de la política del banco pueden preferir utilizar esta reunión para evaluar el impacto de las medidas que ya se han implementado.
Sin embargo, en este momento, muchos consideran que esta medida es muy poco probable, dado el enfoque actual del gobierno de ayudar a las empresas. El propio Nishimura sugirió no adoptar este enfoque cuando se le preguntó si el Banco de Japón debería tomar medidas para ayudar a los niveles de demanda.
"Aún no estamos en una etapa en la que queramos estimular el consumo y animar a la gente a viajar mucho. Los esfuerzos para estimular el consumo deberían esperar un poco más", comentó Nishimura.
Según algunos analistas, las perspectivas para el rendimiento del Yen continuarán siendo positivas, si el malestar social continúa extendiéndose por los Estados Unidos y Europa Occidental, dada la cohesión social y la estabilidad del país.