El mercado del oro sigue presionado por factores mixtos. Por un lado, el fortalecimiento del dólar, el repunte de las tasas de interés reales y unas expectativas de política monetaria más restrictivas ejercen presión bajista sobre el metal amarillo. Por otro, la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el fuerte encarecimiento del petróleo han reavivado el interés por los activos refugio.
En este análisis repasamos los principales indicadores macroeconómicos, el sentimiento del mercado, los niveles técnicos más relevantes y los eventos que podrían influir en la cotización del oro durante los próximos días para determinar qué podría ocurrir en la semana que comienza.
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Los Rendimientos Reales Continúan Jugando en Contra del Oro
La evolución de las tasas reales y de las expectativas de inflación vuelve a enviar una señal poco favorable para el oro. Durante la última semana, el rendimiento real de los bonos estadounidenses aumentó del 2,31% al 2,43%, marcando un nuevo máximo desde finales de 2023 y reforzando la tendencia ascendente que se mantiene desde finales de febrero. En paralelo, el breakeven de inflación pasó del 2,24% al 2,26%, ampliando el rebote iniciado a comienzos de julio tras las fuertes caídas registradas entre mayo y finales de junio.
A primera vista, el repunte de las expectativas de inflación podría interpretarse como un factor positivo para el metal precioso, ya que el oro suele utilizarse como cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, el mercado está prestando mucha más atención al incremento de los rendimientos reales, que siguen avanzando a un ritmo superior. Esto sugiere que los inversores continúan anticipando una política monetaria relativamente restrictiva y unos tipos de interés capaces de compensar el efecto de la inflación.
Este contexto mantiene la presión bajista sobre el oro. Mientras los bonos del Tesoro ofrezcan rentabilidades reales cada vez más elevadas, muchos inversores encontrarán más atractivo destinar parte de su capital a la renta fija antes que a un activo que no genera ingresos periódicos. Por ello, el escenario a corto plazo continúa siendo negativo para el metal amarillo.
Un Dólar Fortalecido Sigue Restando Atractivo al Oro
El dólar estadounidense volvió a ganar terreno durante la última semana. El índice del dólar pasó de 100,754 a 101,465, prolongando la tendencia alcista que mantiene desde finales de enero y situándose muy cerca de sus niveles más altos de los últimos trece meses y medio. Este movimiento refleja que sigue habiendo una demanda elevada de dólares estadounidenses en el mercado.
Uno de los factores que explica este fortalecimiento es la perspectiva de que la Fed podría empezar a subir los tipos de interés pronto. Según la herramienta FedWatch, la probabilidad de una subida de tipos en la reunión del próximo 29 de julio aumentó del 16,03% al 34,2% en apenas una semana. Además, el mercado asigna ya un 92,8% de probabilidades a que la Fed elevará los tipos de interés al menos una vez antes de que termine el año.
Este escenario suele ser desfavorable para el oro. La posibilidad de que los tipos permanezcan elevados durante más tiempo hace que los activos denominados en dólares resulten más atractivos para los inversores internacionales, impulsando la demanda de la divisa estadounidense. Al mismo tiempo, un dólar más fuerte encarece el precio del oro para los compradores que utilizan otras monedas, lo que puede reducir la demanda física e inversora.
La Incertidumbre Geopolítica Proporciona Cierto Soporte al Oro
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán siguen intensificándose y ya suman catorce días consecutivos de ataques desde la ruptura del alto el fuego el pasado 8 de julio. Durante la última semana, los hutíes de Yemen atacaron varios buques saudíes que transportaban crudo a través del Mar Rojo y amenazaron con bloquear el tráfico de petroleros provenientes de Arabia Saudí, ampliando el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de crudo. En recientes declaraciones, Donald Trump alimentó las tensiones al advertir a Irán de un posible ataque de una magnitud «nunca antes vista».
El mercado energético ha reaccionado con fuerza a este escenario. El petróleo avanzó un 9,21% durante la semana y acumula una revalorización cercana al 30% en las tres últimas semanas. Este repunte aumenta la preocupación por un posible rebrote de la inflación, ya que unos costes energéticos más elevados suelen trasladarse al precio bienes y servicios.
Sin embargo, los indicadores de sentimiento de mercado reflejan una situación más equilibrada que de auténtica aversión al riesgo. El índice VIX apenas varió, pasando de 18,77 a 18,58, mientras que el indicador Fear & Greed de CNN mejoró ligeramente de 37 a 39 puntos, aunque continúa situado en zona de miedo. Al mismo tiempo, el S&P 500 retrocedió un 0,67% y prolonga el movimiento lateral que mantiene desde hace aproximadamente ocho semanas.
En conjunto, estos factores apuntan a un entorno mixto. Por un lado, la escalada geopolítica y el fuerte encarecimiento del petróleo favorecen la demanda de activos refugio como el oro. Por otro, la ausencia de un aumento significativo de la volatilidad bursátil indica que los inversores aún no han entrado en pánico. A corto plazo, la situación podría seguir ofreciendo cierto respaldo al metal precioso, especialmente si continúan aumentando las tensiones en Oriente Medio.
¿Qué Factores Pueden Mover el Precio del Oro esta Semana?
Uno de los factores que pueden generar volatilidad en el mercado del oro esta semana serán los informes macroeconómicos de Estados Unidos:
Pedidos de bienes duraderos en junio (lunes)
Confianza del consumidor en julio (martes)
Gasto en consumo personal (PCE) en junio (jueves)
PIB del segundo trimestre (jueves)
Expectativas de la inflación de la Universidad de Michigan en julio (viernes)
Confianza del consumidor de la Universidad de Michigan en julio (viernes)
Datos peores de lo previsto pueden debilitar al dólar estadounidense, lo que resultará bullish para el mercado del oro. Por el contrario, si se mejoran las expectativas, podríamos ver el comportamiento opuesto.
Además, el miércoles tendrá lugar la reunión de política monetaria en la que la Fed decidirá si se suben los tipos de interés o no. Si optan por dar el paso, se fortalecería el dólar y podríamos ver caídas en la cotización del oro. En caso de que las tasas se queden como están, habrá que prestar atención a la rueda de prensa posterior. Un tono predominantemente hawkish resultaría bearish para el oro igualmente.
Por otra parte, la guerra de Irán seguirá siendo otro factor muy relevante para los mercados esta semana. Nuevas señales de escalada pueden aumentar la demanda de activos refugio y seguir proporcionando cierto soporte al oro. En cambio, si Washington y Teherán volviesen a la vía diplomática, podría descender la demanda de activos refugio.
Análisis Técnico del Oro y Niveles Relevantes para esta Semana
Gráfico Semanal del XAU/USD

Hace 5 semanas, el precio del oro llegó al nivel psicológico de los 4.000$. Esta zona ha estado actuando como soporte desde entonces y ha puesto freno a las caídas que se venían produciendo desde marzo.
Si se rompiese en las próximas semanas, sería una señal de debilidad y nos indicaría que la corrección aún va a continuar. La siguiente zona que podría actuar como soporte se encuentra en torno a los 3.500$, ya que allí confluyen otro nivel psicológico junto a una antigua resistencia.
Por el contrario, un cruce alcista con la media móvil de 50 períodos indicaría fortaleza y sugeriría que la corrección habría terminado.
Gráfico Diario del XAU/USD

Desde el gráfico diario observamos que el precio del oro continúa dentro de la estructura bajista. Siguen marcándose máximos cada vez más bajos, aunque los mínimos se han estabilizado sobre la zona de los 4.000 USD. Este tipo de formación recuerda a una cuña descendente y sugiere una continuación de la tendencia bajista.
Sin embargo, el índice de fuerza relativa (RSI) y el histograma de MACD presentan pendientes ascendentes, indicando que la demanda se está intensificando en el mercado del oro. Es un factor bullish, que podría desencadenar nuevas subidas. Una ruptura en la zona de máximos de 4.200 USD fortalecería las teorías alcistas.
Conclusión
El escenario continúa siendo complejo para el oro. La escalada entre Estados Unidos e Irán puede reducir el apetito por el riesgo y estimular la demanda de activos refugio, especialmente si el conflicto sigue afectando al mercado energético.
Sin embargo, ese factor bullish compite con otros 2 de mayor peso: un dólar fortalecido y unas tasas de interés reales en máximos de varios años. Mientras ambos continúen respaldados por las expectativas de una Fed hawkish, resulta poco probable que el componente geopolítico sea suficiente para impulsar un cambio sostenido en la tendencia del metal precioso.
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