El oro afronta una semana en la que el dólar y las tasas reales pueden seguir limitando su capacidad de recuperación. Recientemente, el Dólar Index rompió cuatro semanas de lateralización y alcanzó máximos de 49 días, mientras las tasas reales se mantienen en niveles no vistos en casi 18 años.
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La clave estará en si los próximos datos económicos refuerzan las expectativas de una Fed más restrictiva o, por el contrario, generan presión sobre el dólar. Técnicamente, los niveles de 4.235 y 4.435 – 4.440 USD serán referencias especialmente relevantes.
Las tasas reales siguen siendo un viento en contra para el oro
Las tasas de interés reales volvieron a subir ligeramente durante la última semana, desde el 2,60% hasta el 2,61%. Aunque el movimiento semanal es prácticamente marginal, el contexto resulta poco favorable para el oro. Las tasas reales mantienen una tendencia alcista desde finales de febrero y se encuentran en máximos de los últimos 17 años y 10 meses.
Por otro lado, las expectativas de inflación también apuntan en una dirección poco favorable. El breakeven de inflación a 10 años cayó del 2,36% al 2,33% durante la última semana. Después de registrar una fuerte caída entre mayo y finales de junio, esta referencia había recuperado terreno hasta ahora. El retroceso de la semana pasada supone una pequeña interrupción en esa recuperación.
De cara a la semana que comienza, la señal procedente de las tasas reales es bearish para el oro. A diferencia de un bono, el metal amarillo no genera intereses. En un entorno en el que los activos de renta fija ofrecen una rentabilidad real cada vez mayor, invertir en metal amarillo resulta menos atractivo. La caída del breakeven de inflación también supone una señal ligeramente bajista para el oro. Un descenso de esta referencia implica menores expectativas de inflación y reduce la necesidad de utilizar el metal como cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo.
El dólar provoca presión bajista sobre el oro
El Dólar Index se fortaleció la semana pasada, subiendo de 99,094 a 100,215. El movimiento puso fin a la lateralización de las cuatro semanas anteriores y llevó al índice a marcar máximos de los últimos 49 días. Para el oro, esta evolución supone un factor negativo puesto que se encarece para los compradores que utilizan otras divisas, lo que puede reducir su demanda.
Parte de este fortalecimiento se debe a la postura actual de la Fed. En la reunión de política monetaria de la semana pasada, elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos hasta un rango del 3,75%-4%. Además, las declaraciones de Warsh fueron marcadamente hawkish, lo que plantea un escenario restrictivo a medio plazo. Según FedWatch, hay un 57,6% de probabilidad de otra subida en octubre y un 90,1% de que se produzca antes de terminar el año. Estas expectativas pueden seguir respaldando al dólar.
Se trata de otra señal bajista para el metal amarillo esta semana.
El apetito por el riesgo presenta un entorno mixto para el mercado del oro
El entorno actual es mixto en términos de apetito por el riesgo. Por un lado, surgieron señales que redujeron parcialmente el temor a una nueva escalada en Oriente Medio: China habría pedido a Irán que utilizara su influencia para contener a los hutíes de Yemen, una noticia que fue interpretada por los mercados como una posible vía hacia una mayor actividad diplomática. Sin embargo, no se han producido avances claros hacia una reanudación de las negociaciones entre EE. UU. e Irán y la situación regional continúa siendo inestable.
Algunos indicadores de mercado reflejan esa moderación del temor. El crudo WTI cayó un 3,97% durante la semana, mientras que el VIX descendió de 15,84 a 14,81, señal de una menor demanda de protección frente a movimientos bruscos de la bolsa. No obstante, el CNN Fear & Greed Index pasó de 32 a 29, manteniéndose dentro de la zona de miedo. En renta variable tampoco encontramos una señal completamente definida: el S&P500 avanzó un 0,69%, mientras que el Dow Jones retrocedió un 0,96%.
En conjunto, estos datos no describen un escenario claramente risk-on, pero tampoco un risk-off intenso. La bolsa mantiene cierta resistencia y la volatilidad se ha reducido, mientras que los indicadores de sentimiento continúan reflejando cautela. Se trata de una señal ligeramente bullish, o incluso neutral, para el oro esta semana.
¿Qué factores pueden generar movimiento en el precio del oro esta semana?
Los datos macroeconómicos que pueden afectar al precio del oro durante los próximos días son:
PMI manufacturero de septiembre (miércoles)
PMI de servicios de septiembre (miércoles)
Nuevas peticiones de subsidios por desempleo (jueves)
Renovaciones de los subsidios por desempleo (jueves)
Permisos de construcción de agosto (jueves)
Ventas de viviendas nuevas de agosto (jueves)
Previsión del PIB del 3er trimestre de la Fed de Atlanta (viernes)
Confianza del consumidor de la Universidad de Michigan en septiembre (viernes)
Expectativas de inflación de la Universidad de Michigan en septiembre (viernes)
Cifras mejores de lo previsto pueden fortalecer al dólar y se tomarán como señales bearish para el mercado del oro. Por el contrario, datos peores de lo esperado podrían tener el efecto opuesto.
Análisis técnico del oro
Gráfico semanal del XAU/USD

El oro cerró la semana pasada en 4.378,45 USD, con una revalorización del 0,69%, rompiendo así la racha bajista de las 3 semanas previas. Sin embargo, la vela dejó un máximo y un mínimo inferiores a los de la anterior, lo que sugiere que la oferta todavía conserva parte de su influencia.
Durante la semana pasada se perforó momentáneamente la media móvil de 50 períodos, aunque el precio no logró consolidarse por debajo y formó una vela de rechazo. Nos indica que la demanda también está ejerciendo cierta presión.
La presencia de señales mixtas hace poco probable que vayan a producirse movimientos marcados al alza o a la baja y avisa de que el precio del oro podría mantenerse errático.
Gráfico diario del XAU/USD

En esta temporalidad observamos que la cotización del oro viene retrocediendo desde el 25 de agosto y recientemente ha marcado un nuevo mínimo de los últimos 39 días. Es una señal de debilidad a corto plazo.
Los indicadores acompañan ese movimiento. El RSI presenta una pendiente descendente, en línea con la última caída del precio. Las líneas del MACD también descienden y el histograma se mantiene en territorio bearish. Todo ello apunta a que la presión de la oferta está siendo más intensa que la de la demanda.
Una caída por debajo de los 4.235 USD debilitaría la hipótesis que apuntaba al inicio de una recuperación. Por el contrario, si el XAU/USD superase la zona de 4.435 – 4.440 USD, esta teoría se vería fortalecida.
Conclusión
El escenario más probable para esta semana es de consolidación con algunas posibilidades de caídas. Los motivos son la fortaleza del dólar, unas tasas reales elevadas y algunas señales técnicas de debilidad en el gráfico diario.
Este escenario perdería fuerza si el oro recuperase los 4.435 – 4.440 USD, especialmente si el movimiento viniese acompañado de señales de debilidad en el dólar. Por el contrario, una ruptura de los 4.235 USD reforzaría la presión vendedora y debilitaría la hipótesis de recuperación.
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